El siglo veintiuno se presenta particularmente desafiante para todas las naciones del mundo, ya que la ola de la globalización y la post-modernidad exige que las sociedades sean cada vez más competitivas y estén actualizadas mediante la participación en el mundo de la información. Cómo podrán los países subdesarrollos estar a tono con estos requerimientos si no le apuestan a una fuerte inversión en lo más fundamental del desarrollo de un pueblo: es la educación. Para poder alcanzar el anhelado desarrollo y algún día llegar a ser un país formal, institucionalizado, las naciones tercer mundistas deberán reformular su sistema educativo y así formar ciudadanos capacitados que contribuyan al progreso del país. Sin una estructura educativa adecuada es muy difícil llevar a cabo una reforma con ciudadanos ignorantes que apenas saben escribir sus nombres. Sobre todo en nuestro país, considerado tercer mundista y que vive en continua pobreza, la reforma educativa es clave para el progreso y el bienestar general.
De acuerdo al criterio de los entendidos, hoy por hoy tenemos dos tipos de analfabetismo en el Paraguay: el analfabetismo absoluto donde la persona no sabe leer ni escribir, y el analfabetismo funcional donde la persona sí sabe leer y escribir, pero carece de conocimiento para manejar herramientas informáticas y tecnológicas. “En el tercer milenio el nuevo analfabetismo no pasa por no saber leer ni escribir, sino por no saber manejar las herramientas informáticas y las nuevas tecnologías” (“Día del Analfabetismo”). Según datos del último censo realizado, las estadísticas revelan varios puntos sobre el analfabetismo en nuestro país. De acuerdo a las cifras, 230.800 personas mayores de 15 años son analfabetos absolutos. Esto significa que uno de cada cuatro paraguayos no lee ni escribe. Existen en Paraguay según datos censales 900.000 analfabetos funcionales, cifra que coincide con la cantidad de personas que viven bajo el nivel de pobreza. El 4,5% de los jóvenes de entre 15 y 29 años no leen ni escriben. Según informes, hace treinta años el Paraguay tenía un 20% de la población en situación de analfabetismo absoluto. Pero de acuerdo a datos actuales, ese índice habría bajado al 8,4% en el año 2002, y de acuerdo al último censo realizado en el 2002, los analfabetos eran del 7,1% de la población. La principal institución encargada de efectuar todos los programas de alfabetización es el Ministerio de Educación y Cultura, a través |
del Consejo Nacional de Educación. Actualmente el ministerio está llevando a cabo un programa de reforma educativa que consiste principalmente en:
-
Educación básica y obligatoria de seis años.
-
Enseñanza y comprensión de la lectura y escritura para eliminar el analfabetismo absoluto.
-
Alfabetización tanto en castellano como en guaraní.
“El principal objetivo de la reforma educativa que se está llevando a cabo es llegar al 97% de las 230.000 personas analfabetas que hay en el Paraguay” (“En Paraguay, el analfabetismo tiene rostro de mujer”). Otras metas son que la educación a los niños entre los seis y once años llegue a todos los paraguayos, que a las personas de doce a catorce años llegue al 80% y que de los quince a diecisiete años llegue al 54%. Aparte de la reforma, un alto funcionario del MEC, Bernardo Enciso, afirmó que hay tres programas ya en ejecución: “Prodepa Ko`ê Pyahu'” basado en educación bilingüe, “Bi-Alfabetización” basado en el desarrollo intercultural entre el castellano y guaraní, y por último, “Yo sí puedo” basado en clases con videos. También podemos decir que existe un Plan Estratégico Paraguay 2020 y Meta “Educación para todos” que tiene como fin reducir al 50% el número de analfabetos para el año 2015 y que para el año 2020 baje el índice de analfabetismo al 4% de la población.
Por consiguiente, de acuerdo a lo expresado, se toma conciencia de la importancia de llevar a cabo la reforma educativa y que llegue a todos los niveles de la población, cuya meta es erradicar por completo el analfabetismo en el Paraguay. La educación es parte fundamental para un país en vías de desarrollo, por lo cual el gobierno debe necesariamente apoyar todos los programas que abarquen cultura y conocimiento. Así, deberá existir coherencia y continuidad en los programas y proyectos iniciados, pero lo fundamental será que el MEC no se convierta en una simple oficina de empleos para los correligionarios y simpatizantes del poder de turno, sino una institución que proyecte el progreso y bienestar del país lanzando jóvenes estudiantes aptos para encarar con éxito los desafíos del nuevo milenio. |