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Del derecho y del revés

Natalia Sosa

Ciencias Sociales 9A

Prof. Cayetano Ferreira

El Paraguay está lleno de niños y adolescentes desamparados que sufren hambre y necesitan de un hogar y otros que viven en el lujo y desprecian todo, pero esos son solo la minoría. Hoy en día sufrimos por los niños que pasan hambre, abandono, explotación, abusos y cosas aun más terribles. Cada uno de nosotros fuimos y seremos niños de alguna manera y es por eso que debemos exigir algo más a nuestras autoridades para mejorar la situación de la infancia en Paraguay. Los derechos que tenemos no los adquirimos de un día para otro, se trata de una lucha constante, cuyo respeto y cumplimiento, sino que debemos exigir su respeto constantemente para que todos podamos vivir dignamente.

Actualmente al recorrer las calles de nuestra ciudad vemos niños pequeños en los brazos de sus madres, acalorados bajo el sol pidiendo limosna, tocando con su diminuto dedo la puerta de los automovilistas pidiendo unas moneditas. Sin embargo, estos niños y niñas que deambulan por la calle no son los únicos que merecen nuestra atención, hay también muchos que trabajan en el campo, en olerías y en supermercados y son explotados haciendo tareas pesadas o que no corresponden para su edad.

Así lo muestra una investigación realizada por la Organización Internacional del Trabajo sobre trabajo infantil en el año 2005. Dicho informe determinó que más de 260.000 menores trabajan en el país y 100.000 están en “actividades peligrosas”. Por consiguiente, la explotación laboral infantil es uno de los problemas que aqueja al de Paraguay , aunque no el único.

Por lo general muchos de estos niños no asisten a las escuelas por diversas razones. Una de ellas es porque no tienen el suficiente dinero para pagar los materiales y las cuotas mensuales. Otra de las razones, y que es la más común, se debe a que muchos de los padres no dejan que sus hijos asistan a las instituciones educativas ya que deben trabajar o mendigar para así conseguir dinero y contribuir con el mantenimiento de los gastos familiares.

En teoría, todas las leyes son perfectas. Así es que la Constitución Nacional de 1992 incorpora en su artículo 54 garantías al niño para su desarrollo y el ejercicio de sus derechos: "La familia, la sociedad y el Estado tienen la obligación de garantizar al niño su desarrollo armónico e integral, así como el ejercicio pleno de sus derechos, protegiéndolo contra el abandono, el abuso, el tráfico y la explotación. Cualquier persona puede exigir a la autoridad competente el cumplimiento de tales garantías y la sanción de los infractores. Los derechos del niño, en caso de conflicto, tienen carácter prevaleciente”. Por lo que vemos en este artículo muchas son las acciones que el gobierno y la sociedad deben realizar a favor de niños y niñas, ya que en esencia algunos derechos no se cumplen.

En el libro Semana por los Derechos del Niño publicado por la Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia se enumeran cuatro grupos de derechos que necesitan ser cumplidos para el desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes. El primer grupo son los derechos a la supervivencia que encierran el derecho a la salud en la asistencia materno-infantil, las inmunizaciones, un ambiente saludable y el derecho a vivir en su propia familia.

El segundo grupo de derechos, de acuerdo al referido texto, hace referencia a los derechos del desarrollo, tales como el derecho de ir a la escuela y a la nutrición. El tercer grupo está constituido por los derechos a la protección que hacen referencia a la necesidad de todo niño y niña de ser protegidos contra todo tipo de maltratos, drogas, explotación laboral y sexual.

El último y muy importante es aquel relacionado a la participación: el derecho a la libre expresión, a la opinión y a ser escuchados incluso en una situación de juicio que le afecte al niño o a la niña. Los niños quieren participar, hablar sin temor, pero los adultos los tratan como juguetes. A menudo los adultos no entienden y creen que los niños les faltan al respeto cuando expresan sus sentimientos en forma sincera y directa. Pero esta es la única forma que aprenderán sobre cómo saber elegir y criticar en libertad. Hay muchas organizaciones que enseñan y divulgan de manera divertida sobre los derechos de la niñez, a través de obras de teatro, pinturas, charlas y juegos. En estos espacios los

niños adquieren su autoestima aprendiendo cosas nuevas de las que nunca habían escuchado hablar.

Pero la realidad es que todos esos derechos que tienen los niños de nuestro país no se cumplen y al mismo tiempo lo que se hace por ellos no basta. Como sabemos, la salud es muy importante para cada ser humano, pero muchos niños en nuestro país mueren por causas o enfermedades prevenibles. Heve Otero, Secretaria de la Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia, nos cuenta que cada día mueren 5 niños por diversos motivos. Asimismo, afirma que el año pasado murieron dos indígenas en el Chaco por sed y este año muchos infantes con solo meses de edad murieron en los hospitales por falta de dinero, doctores y aparatos. ¿Es esto correcto?

Esto no debe suceder, ya que tal situación denota indiferencia, insensibilidad y corrupción de nuestros gobernantes de turno. Dicen mucho, pero a la hora de la verdad no hacen nada por el país. No se puede permitir que un niño muera por falta de instrumental médico, insumos, dinero o doctores. El mismo doctor debería ofrecer sus servicios gratuitamente cumpliendo el juramento hipocrático o el gobierno debería precautelar la salud y la vida de un niño que tiene toda su vida por delante.

Por ello, en el Código de la Niñez y la Adolescencia está escrito cómo se debería atender a la infancia. Aparece explicado el Sistema Nacional de Protección y Promoción de los Derechos del Niño y de la Niña, el cual conforma un conjunto de varias instituciones tanto en Asunción, como en los departamentos y en las municipalidades y también el Poder Judicial.

Entre ellas, las CODENIS son las Consejerías por los Derechos del Niño y de la Niñas y actualmente funcionan ya en varias municipalidades. Ellas se ocupan de atender los problemas más inmediatos de niños, niñas y de sus familias. Con estas instituciones colaboran la policía, los defensores de niños y los jueces. Heve Otero nos cuenta que, junto a otros defensores, lograron denunciar el apresamiento ilegal de niños y niñas que se prácticamente vivían en la calle en Ciudad del Este. Esta denuncia fue realizada ante la organización de la OEA, llamada Comisión Interamericana de Derecho Humanos, con sede en Washington D.C. Los juristas de esta Comisión prometieron realizar una visita a Paraguay y la cumplieron en febrero del año 2006. Con esta visita se logró que quede en claro que el apresamiento de niños es ilegal y lo que necesitan son programas sociales que garanticen sus derechos.

Por todo lo dicho anteriormente, es necesario que haya niños expresando sus opiniones y necesidades. A muchos niños les falta amor, comida, techo y contención y eso requiere de los adultos mayor compromiso y dedicación porque recordemos que “lo que es bueno para un niño o para una niña es bueno para el país”.

Bibliografía

  • “Código de la Niñez y la Adolescencia”. Editado por AMAR, Asunción, 2002

  • “Constitución Nacional”. Ed. El Lector, Asunción, 1994

  • “El Trabajo Infantil rural en Canindeyu”. Movimiento por la Liberación, la Paz y el desarme, Asunción, 2005

  • “Semana por los Derechos del Niño y de la Niña. Coordinadora por los derechos de la Infancia y la Adolescencia (CDIA), Asunción, 1997