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¿Continuidad entre la percepción de la virginidad en el Siglo de Oro y la actualidad?

Maria Celeste Casati

Literatura Hispánica 11°

Prof. Juliana de Zavalía

Una sociedad y los pilares que comprenden esta dinámica estructura no son inertes. El pasado es testimonio de que nada es, de manera absoluta, inmune a cambios. Dada esta ineludible tendencia de todo a estar en perpetuo estado de modificación, existe una discrepancia entre los valores de la ortodoxa España del Siglo de Oro y nuestra contemporánea sociedad. Si bien anteriormente el honor, sinónimo de virginidad, funcionaba como parámetro concreto en la determinación de cuán virtuosa era una mujer, actualmente los códigos de la moralidad no se rigen en base a la virginidad. Es decir, la virginidad ya no es inherente a la moralidad de la mujer.

Correspondiente a una sociedad patriarcal y conservadora, la España del Siglo de Oro le atribuía exagerada importancia a la virginidad, entonces percibida como el pilar de la integridad moral. El burlador de Sevilla , obra del Siglo de Oro, expone la vehemencia dogmática con la que se sostenía que la castidad era esencial a la moralidad. Se le acusa a los personajes femeninos, quienes en su mayoría se caracterizan por la ingenuidad, de actuar contra los preceptos de la iglesia y profanar el honor de su hogar, al renunciar a su virginidad.

Di mujer,

¿qué rigor, qué airada estrella

te incitó que en mi palacio,

con hermosura y soberbia, profanases sus umbrales?

Se evidencia aquí, que, más allá de ser un indicio del honor, la virginidad era sagrada y que la pérdida de la misma era paralela a la disolución de los valores.

En contraste, hoy en día, la virginidad no es innata a la moralidad. Cambios en los valores, en las normas sociales, han provocado la reducida importancia de la misma. Estas desviaciones en los valores, atribuibles quizás a la ascendencia de la mujer, quien actualmente se halla más próxima al hombre en la jerarquía social, ineludiblemente han modificado nuestra percepción de la

conducta que consideramos apropiada para la mujer. La modificación de valores ha hecho que la noción anterior de la virginidad pierda su vigencia en una sociedad que continuamente mitiga la desemejanza entre los estandartes por los cuales se juzga a la mujer y el hombre.

A medida que se continúen modificando los valores de una sociedad, y por ende la importancia que se le otorga a ciertas cuestiones, el contraste entre lo precedente y lo actual se ampliará. La España del Siglo de Oro se torna día a día en una realidad más distante y desemejante a la nuestra. Al interpretar que los cambios en los valores no implican la extinción y el surgir de nuevos principios, sino la evolución de los mismos, estaremos aportando algo de continuidad a nuestra percepción de dos épocas distintas.

Bibliografía

  • Molina, Tirso de. El burlador de Sevilla . Buenos Aires: Longseller, 2006