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“Vox Populi, una leyenda olvidada”

Crónica de las angustias de un pueblo

Giuliano Montanaro

Historia de Latinoamérica 11°

Prof. Cayetano Ferreira

 
“Setenta años antes que Danton y Saint-Just demolieran desde la tribuna de la Convención el antiguo concepto medieval sobre la divinidad e infalibilidad de los reyes, cuando muy pocos aun en Europa se atrevían a poner en duda aquella teoría, estalló en Paraguay una rebelión que,
de resultar triunfante, habría quizás cambiado el curso de los acontecimientos americanos” (599 ).

La Revolución de los Comuneros fue un movimiento español en contra del régimen de Carlos de Habsburgo, quien había impuesto exorbitantes tributos a los españoles para poder costear su campaña para la corona germánica. El común vio esto como un avasallamiento a los derechos de los fueros que aseguraban las libertades de sus villas y ciudades. Como símbolo de rebelión hacia el flamante monarca extranjero, las ciudades se alzaron en armas en son de rebeldía. Carlos V, indignado por el alzamiento del pueblo, decide aplastarlo y con ello los ideales comuneros . Aquellos que pudieron escapar la ira de desquite, llevaron consigo al Nuevo Mundo los ideales del común , que siglos después serían utilizados para poner en jaque la jerarquía colonial en América.

Hubo diferentes Revoluciones Comuneras en territorio paraguayo, pero la más importante y la que selló la historia fue la revolución de 1717, cuyo origen fue la disconformidad del pueblo asunceno hacia el gobernador del Paraguay, quien venía abusando del poder otorgado. El pueblo acudió a la Audiencia de Charcas para querellar sus demandas hacia el gobernador Reyes Balmaceda y la Audiencia, escuchando al pedido del pueblo, envía al juez pesquisidor José de Antequera y Castro para validar las acusaciones hechas. “Sustanciado el juicio por el juez-pesquisador resultaron probados los cargos contra Reyes y de acuerdo con lo dispuesto por la Audiencia de Charcas y el Virrey del Perú, Antequera asumió el gobierno” (Chávez 100). Ese fue el comienzo de años de luchas por la reivindicación de los derechos del pueblo, el poder del Vox Populi , germen de la soberanía popular. Los acontecimientos que llevaron a la revolución dieron al pueblo la oportunidad de expresarse por todos los momentos que fueron oprimidos por un poder autocrático, que no aceptaba ser desafiada por el poder de las masas.

La Revolución de los Comuneros culminó con la muerte de Antequera en Lima, pero el ideal del común permaneció vivo en la mente de los paraguayos hasta los movimientos independentistas. Esos ideales fueron abandonados con el correr del tiempo a medida que el país avanzaba hacia la pseudo democracia que prometía al pueblo el bien común, la fraternidad, la igualdad y la libertad. Lamentablemente, refranes como que “el pueblo puede oponerse al príncipe que no procede por equidad y bondad,” o que “el Común de cualquier aldea, villa o ciudad era más poderoso que el Rey” o que “en manos del Común estaba admitir la ley o el gobernador que gustasen; aunque se los diese el Príncipe, si el Común no quería, podía justamente resistirse y dejar de obedecer” quedaron en aguas de borraja con la aparición de sistemas verticales impuestos por aquellos que

estaban aferrados al poder. Vale decir, todas aquellas luchas para obtener la libertad de un pueblo que había sufrido tanto a través de su historia fueron dejadas de lado para satisfacer la hangurria de algunas. Es así como se le fue domesticando al pueblo, y poco a poco, el vox populi fue careciendo de importancia.

La Revolución de los Comuneros de 1717 dejó consigo graves heridas que estimularon al pueblo paraguayo a buscar la autonomía que tanto había deseado. Al finalizar la revolución, con el pueblo vencido, el virrey del Perú decide castigar al Paraguay por oponerse a su mandato. El Paraguay es obligado a quedar sin puertos, pasando a depender del puerto de Santa Fe para exportaciones y con altas tasas impositivas, injustas y humillantes. Las tierras cultivables fueron rociadas con sal y las viviendas destrozadas. “La provincia del Paraguay recibió sanciones de carácter económico que deterioraron su comercio, hasta entonces próspero y floreciente” (604) y “se la obligó a guardar perpetuo silencio y que nadie jamás fuese osado de hablar o se reuniese junta o común” (102). Lo único que hizo la Revolución de los Comuneros de 1717 fue empeorar la situación del Paraguay, ya que lo dejó en ruinas. El refrán Vox Populi, Vox Dei , vinculado a la voz del pueblo y a la democracia participativa, pasó a ser una fachada de la realidad.

¿Quiénes ocupaban los cargos del cabildo? ¿Quiénes se ocupaban de los cargos públicos? ¿Quiénes tenían más poder? Los aristócratas. Como el pueblo era ignorante, se dejaba manipular por los oligarcas y terratenientes que veían peligrar sus intereses. Fueron estos quienes buscaron derribar al gobernador para tener más poder sobre el pueblo. Todo eso requirió el apoyo del pueblo, de las masas. Con el propósito de seducirlos se usó descaradamente el refrán Vox Populi, Vox Dei. Consecuentemente esta revolución no dejó más que angustias y penas en el pueblo paraguayo, aun así impregnó en la mentalidad paraguaya la idea del poder del pueblo, la soberanía popular sobre su destino.

Sin embargo, el ideal de que “las personas no deberían temer al gobierno; el gobierno es quien debería temer al pueblo” fue lentamente desapareciendo de ese esquema mental. En la actualidad, cuando un funcionario público, como ser el propio Presidente de la República o los Senadores o Diputados, cometen una infracción, son pocos (si algunos) los que claman por castigos severos; el resto mira al costado pretendiendo no haber visto ni escuchado nada. ¿Dónde fue a parar el ideal del Vox Populi ? ¿Dónde quedó el sentido patriótico y nacionalista de aquellos revolucionarios de ayer?

La única respuesta hipotética es que la sociedad moderna se ha vuelto egocéntrica, lo único importante es el beneficio personal a toda costa, aunque signifique el perjuicio del vecino. No hay sentido de solidaridad, de unidad en nuestra pseudo democracia. Es por eso que, en casos extremos, para poder combatir a un mal que ya está muy adentrado es necesario acudir a la fuerza de la justicia popular ya que solo ella puede ser usada para el bien y la restauración de la unidad que el Paraguay tanto añora desde su independencia. Solamente así podremos combatir juntos al mal, resucitando la Vox Populi, Vox Dei : la Voz del Pueblo, la Voz de Dios.

Bibliografía

  • Chávez, Julio Cesar. Compendio de Historia Paraguaya. Asunción: Editorial El Lector, 1998.

  • Garay, Blas. Compendio Elemental de Historia del Paraguay. Asunción: Imprenta Militar, 1928.

  • Lo Sé Todo De América. Buenos Aires: Ediciones Larousse Argentina. 1970.