¿Se preguntaron alguna vez cuán difícil es la vida de una mujer que tiene que desempeñar los roles de padre y madre a la vez? ¿Se detuvieron a pensar en algún momento de sus vidas en lo importante y comprometedora que resulta tomar la decisión de traer un hijo al mundo aún con el riesgo de recibir críticas en la sociedad?
Precisamente, porque no siempre nos detenemos a reflexionar sobre lo traumático y delicado que resulta para una madre hacerse cargo de semejante desafío de enfrentar al que dirán y a luchar a solas por el amor de un hijo es que con frecuencia hacemos apresurados juicio de valor sobre lo libertina o ligera que resulta en una mujer tener un hijo sin contar con el favor de la presencia de un padre responsable a su lado. Y consecuentemente la mujer termina siendo el blanco de nuestras críticas y obrando de padre y madre a la vez, lo cual no siempre es recomendable ya que el niño necesita la figura de ambos.
Por consiguiente muchas consecuencias conllevan para la mujer ser madre soltera en nuestra sociedad. Nadie se cuestiona sobre lo que sufre una mujer con sobrecarga, soledad, dependencia, baja autoestima y estigmatización a la que es sometida desde el mismo momento en que decide traer al mundo a su criatura a pesar del que dirán.
La sobrecarga se ve como una consecuencia de la doble responsabilidad ya que las madres solteras asumen en solitario las tareas domésticas, la educación y el peso de ser la única fuente de ingresos de la familia. Asimismo, resulta terrible la soledad en la que se sienten las mujeres ya que les impide dedicar un tiempo a su vida personal y social y contribuye al |
aislamiento y genera sentimientos de soledad, y de abandono. Por otro lado fuerte es el impacto que genera en ellas la baja autoestima, ya que se ven afectadas por una serie de eventos que influyen negativamente en la autoestima como madres solteras: cambios físicos, el aislamiento de su grupo de iguales, el abandono de sus estudios, y la búsqueda de empleo. Todas estas consecuencias dificultan a la madre a ser una más de la sociedad.
Muchas son las mujeres que deben hacerse cargo del hogar, de la reproducción, y la crianza del hijo, quedando demostrada la desigualdad en la que se desenvuelven a diario. Lo más común en Paraguay es que los hombres no sean responsables de la cuestión reproductiva sin ser juzgados por ello e incluso siendo elogiados por su virilidad de machos, y sin embargo la sociedad actúa de manera discriminativa con las madres solteras maltratándolas sin consideración en lo que hace a su dignidad.
Infelizmente debido a los prejuicios y maltratos que conlleva la gravidez muchas madres solteras al enterarse que de su embarazo y sin saber como criarán a sus hijos es común que recurran a la decisión drástica de practicar un aborto, sin pensar que el niño no es el culpable de los actos irresponsables de los padres.
Para concluir digamos que ser madre soltera implica recibir presiones y quedar aisladas de la sociedad. Muchas son objeto de discriminación sin que la gente evalúe que existe una responsabilidad compartida entre el hombre y la mujer y que por el mismo motivo el acto de engendrar un hijo debería ser motivo de respaldo y contención. |