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El camino del éxito

Bruce Lin

Oratoria 11° B

Prof. Cayetano Ferreira

Sucedió una vez que estando en Taiwán, un amigo nos invitó a un concierto de piano. Las melodías eran deliciosamente ejecutadas por el pianista y las notas cautivadoras dejaron extasiados al auditorio con un sabor placentero difícil de olvidar o pasar por alto. Regocijados por la espectacular exhibición de talento fuimos a felicitar al músico por su exitosa presentación. Pero, para sorpresa de propios y extraños el pianista era ciego y mentalmente retrasado. Sin embargo, el ejecutante en su afán de sobresalir y deleitar al público se esforzó al máximo para demostrar que era un prodigio musical. “Él memoriza todas las melodías y practica permanentemente. Así es como llegó a ser el pianista de hoy,” dijo un amigo que lo conocía bastante bien. Él ha logrado tener éxito, una condición a la que llegan los seres humanos que saben conjugar una serie de cualidades compuestas por diversos elementos.

Para comenzar digamos que la educación es de vital importancia para el éxito en la vida. Muchos afirman que los asiáticos son más inteligentes y que por eso son exitosos académicamente. Pero en realidad no es así. No caben dudas de que muchos se destacan en el estudio, sin embargo la razón para el éxito de los asiáticos es la valoración que tienen los padres sobre la educación. Estos progenitores imponen la creencia de que el estudio es la base del bienestar y mentalizan a sus hijos que vayan al colegio con ganas de aprender en vez de entretenerse y jugar. De esta manera los chicos entienden que la vida no es fácil y que para tener éxito se necesita mucho esfuerzo, en especial en lo que respecta al estudio.

Por otro lado consideremos otra afirmación donde se sostiene que para tener éxito es indispensable ser un “genio”. Se denominan “genios” a los individuos que se especializan en sus talentos y fortalezas. Para llegar a eso procuran tener un

conocimiento profundo de sí mismos, incluyendo sus propias limitaciones. Una vez conseguido lo anterior, apuntan a consolidar la seguridad en sus propias virtudes o destrezas demostrando confiadamente esas cualidades a los demás. Destaquemos pues entonces que los que triunfan en la vida competitiva y que resaltan entre las personas no son necesariamente los “mejores en todo”, sino los “especialistas en algo”. Tienen una visión clara y decisión firme sobre sus objetivos en la vida y se esfuerzan al máximo para alcanzar sus metas.

Dentro de ese proceso hacia el éxito, está en primer lugar la determinación de los individuos de lo que harán y los obstáculos e impedimentos a superar. Asimismo está el esfuerzo de intentar intrépidamente los fines que se proponen y de levantarse después de haber caído, identificados como la transpiración que fundamenta al genio según Edison. No obstante, hay que tener en cuenta que el esfuerzo efímero es un intento en vano. Solo cuando se conjugan el esfuerzo con la persistencia, la fuerza de voluntad de persistir hasta el final, es que la gente consigue fortalecerse y vigorizar sus cualidades y por último lograr obtener el ansiado éxito.

Por ello, el camino del éxito es un largo recorrido con dificultades donde las oportunidades de avanzar aparecen ocasionalmente delante nosotros, pero que debemos saber detectarlas. En la línea de salida empezamos con la educación, donde nos preparamos para enfrentar a la sociedad mientras aprendemos y enriquecemos nuestros conocimientos. A medio camino, nos damos cuenta de lo que queremos y decidimos la dirección a seguir. Y para llegar desde allí al destino, necesitamos determinación, esfuerzo y persistencia durante los últimos tramos del trayecto. Si elegimos el camino correcto, nos llevará al éxito.